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Qué será...

domingo, 02 de agosto del 2009 a las 22:09
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¿Qué será de ti?

cuando apareces en mis pensamientos, y no te veo,

cuando te busco y no te alcanzo con la mirada,

cuando escudriño el cielo, y sólo veo tus ojos,

qué será de ti? cuando mi corazón aún late, y tu mano ausente no puede aliviarlo.

cuando tus ojos aún en los míos intentan definir tu grácil belleza,

cuando me enamoras y luego desapareces, como un verso, como suspiros en forma tortolas,

Desapareces, como las lagrimas que se extinguen en las hojas de mis poemas.

desapareces ... extiendo mis manos y no te puedo abrazar,

extiendo mis labios que no te pueden alcanzar,

te busca mi cuerpo que sólo ansía amar.

Claudia_sólo tú

sábado, 18 de julio del 2009 a las 22:08

 

 Claudia, sólo tú en mis recuerdos,

Sólo tú permites que pervivan mis sueños,

con el recuerdo de tu sonrisa, tu boca pequeña, y el sesgo luminoso

de tus pupilas.

Claudia, tu cercanía jamás fue mía,

fue de tus besos, de  tu aroma, de tu sonrisa.

Te sentí,  por momentos tan mía, tan cerca de mis sueños,

de mis tropiezos, de mis anhelos.

Claudia, sólo fuiste estela

que intentó brillar, en un corazón desarmado,

desolado, desarticulado...

 que  sólo sabe  llorar.

Y Ahora el tiempo también me habla de ti, te trae y te acerca,

a un espacio de mis poemas, te instala en un lugar de mi conciencia,

te hace presente, y en mí se aviva esta tristeza...

Sabes, yo no puedo olvidar, aquellos momentos, en que juntos

éramos dueños del universo, juntos atrapábamos partículas del tiempo,

Sonreías y te amé, como se ama cada amanecer,

te amé como se ama a la luz de mis versos.

Claudia,  hoy tú me recordaras, como  yo, cada día te recuerdo,

me amaras como yo hoy te quiero.

Me pensaras (y me atraparas)  en la oscuridad de tus pensamientos,

Seré tuyo al compás de tus besos.

Claudia, el tiempo ha querido traer tu recuerdo,

Acongoja mi alma, pues pienso, que siempre te deseo, y

no te tengo, siempre te recuerdo y no te poseo.

Siempre te añoro, y pinceladas de tu imagen se esbozan en la

tela de mis recuerdos,  tu belleza se pierde en los recovecos

del tiempo.

 Claudia, mi suspiro, tú eres lo que más anhelo.

 Quizá algún día, en alguna línea de tu cielo

pueda amarte vida mía, amanecer junto a ti

escribiendo, los más tiernos de mis versos.

Claudia, me recordarás como yo recuerdo cada momento

en que permanecí suspendido, embobado, embelesado de tu cuerpo.

Claudia, Claudia si pudiese un ángel llevarte mis besos,

sim pudiese tu mano secar las lágrimas que inspiran tu recuerdo.

 

 

Cómo se vive...

sábado, 13 de junio del 2009 a las 05:59
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Cómo se vive con el corazón siempre enamorado
cómo obviar la ausencia cuando perfora mortalmente tu alma.
Cómo olvidar si no hago otra cosa que pensar en ti.
cómo vives con un vacio que te perturba e inquieta. Cómo te puedo olvidar si te veo en el amanecer de cada estrella. Como Olvidarte si te descubro en la simpleza de cada azucena.
Cómo, cómo obviarte si tus ojos en los mios ha dejado huellas.
Si vives con el corazón siempre enamorado, no es extraño, que surga de tu cintura versos encantados.
...que florezca de tus tibios hombros amapolas ateridas,
que nazca de tu ombligo caricias encendidas.
Cómo se vive mi amor, si al mirarte yo muero,
al besarte desfallezco...al mirarte me pierdo.

Hugo Rojas

me estaba...preguntando

martes, 02 de junio del 2009 a las 05:29
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Yo me estaba preguntando

cómo pudo Dios, cincelar,

la hermosura de tus labios.

Y tu suavidad que me estremece,

grafica los sueños que de tu alma

se desprenden.

Y cómo me miras,

(me haces pensar)

que con tus pupilas me acaricias,

con tu frescor me alivias,

con tu dulzura me resucitas.

Me estaba preguntando

si fue Dios el que dibujó tu encanto,

si fue dios, que desde sus manos,

esculpió tu sonrisa e inhaló

el calor de tus labios.

Acercate

martes, 05 de mayo del 2009 a las 19:19
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Apóyate en mi pecho...,

así suavemente, y escucha el incesante

latir de mi corazón.

Cada vez que acaricio tu pelo,

cada vez que mi mano se desliza

por la delicada pendiente de tu cintura,

mi corazón late, y mis oídos atrapan

el viento de tu voz.

Acércate y explora con tu cuerpo

cada recoveco de mi ser...

es que tu cuerpo perfecto,

de mágicas líneas pinceladas,

sublimes, embriagadoras,

es la conexión invisible que

conecta al infinito.

 Acércate con tu voz,

Susurra a mi oído,

mientras mis manos delinean tu cintura

me falta el aliento, desfallezco.

Abrázame, extiende

Tu cuerpo junto al mío

eres la delicia que anhelo

eres el sueño que deseo.

 

Claudia

sábado, 02 de mayo del 2009 a las 13:36
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niña Cuando Claudia llegó a mi vida, sentí que algo hermoso me sucedería, llegó de incógnito una mañana de otoño. Su  bella imagen,  quebró dentro de mí, una estructura mental detenida y anquilosada,  he de confesar que  la mecanización de mis hábitos, me había transformado, con el lento transcurrir de los días, en una máquina de hacer tareas. Vivía en la granja sin grandes sobresaltos,  cuidando el campo y a los animales, día a día consumía mi vida, sin tener un gran objetivo que visualizar. Estaba, en realidad, centrado en las cosas tangibles de la vida, y no existía desde mí una mirada más trascendental, de tanto diluirse en la sensibilidad de la vida, me había transformado en un objeto más del rutinario paisaje, en  mi mente sólo poblaban aves, caballos, vacas, árboles y extensas praderas verde oliva. Supuse, cuando la descubrí, que recién en ese  minuto despertaba a una realidad diferente, de repente, todo se llenó de luz y color. Claudia llenó de tal manera mi corazón, y era tan intensa la fuerza de su luz,  que desde ese día no la pude extraer de mi corazón. Su fina nariz respingada, emulaba a la más hermosa de las princesas, sus grandes ojos negros, conectaba con Dios y con el universo, la suave piel de su rostro, su sonrisa, su ternura, la delicadeza que emanaba, la definían, inobjetablemente,  como una de las mujeres más hermosas que hubiese visto. Claudia, era el sumo y la síntesis de la femineidad, grácil, tierna, suave, deliciosa. Su  esbelta figura, rebosaba mis ojos, y se quedaba eternamente deslizándose en ellos.  Al verla, extendí mi  mano en un acto natural, y desde ese gesto, le pedí que se acercara. Al mirarme, regaló, desde su delicadeza una maravillosa sonrisa, que conmovió telúricamente  toda mi alma. Tomé, entre los míos sus dedos, me levanté y la conduje a la piscina. Caminaba tranquilo, pausadamente, la felicidad que nos envolvía era absoluta. Desabrochó de la  cintura, una cinta anudada, luego tiró sobre sus hombros el delgado vestido, dejó al descubierto, el pequeño  traje de baño, intensamente rojo, con delgados bordes blancos que matizaban aún más su incomparable hermosura. Celoso del agua, observé cómo se deslizó rápidamente por toda su piel, hasta abarcarla en su totalidad, me invitó a ingresar, sintiéndome estúpido, e incómodo, accedí a su petición. Comenzamos a jugar, y todo el espacio se transformó, me tocaba con sus cálidas miradas, me seducía con sus senos jóvenes y tiernos, sus muslos blancos y gruesos, su cintura me atrapaba más allá de lo razonable. Claudia, cambió desde ese minuto toda la mecánica de mi vida. Inyectó pequeñas dosis de amor en una vida, que hasta ese minuto se había transformado  en un sin sentido.  A partir de Claudia, supe de la belleza de una mujer, a partir de ella me sentí embriagado, sólo con ella entendí que el amor posee lenguajes  alternativos, porque jamás cruzamos una palabra, y supimos ambos que nos enamora, si mediar palabras ella me cautivó, sin mediar palabras ella supo que la amaba. Claudia, cómo olvidar tu lúdica sonrisa, la onda juguetona que invadía tu frente, tu mirar, tu intenso mirar que me juraba amor eterno.  Claudia, cuando te vuelva a ver,  llenaras de magia todos mis espacios,  tomarás por sorpresa mi corazón hechizado,  abrazaras con tus ojos  mi cuerpo desnudo y conquistado, sabrás que nunca pude olvidarte. Claudia, Claudia, aquí me dejaste aturdido y embobado pensado en ti, deseando que aparezcas nuevamente en las hectáreas de mi campo. Claudia tú sabes que te amo, pese al tiempo, pese a la distancia de ti yo sigo enamorado, Claudia, mi pequeña Claudia, espero que vengas pronto a mi lado. Cómo puedes tú, grabar en  mi corazón la perfección de tu alma, cómo haces tú para permanecer en mis sueños a pesar del tiempo, y estás, y te espero, deseo que vengas para abrazarte, para besar tu frente, sentir tu tibieza, amarte nuevamente con todas mis fuerzas.

Claudia...

http://www.tantoamarte.blogspot.com

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del amor y otras afecciones del alma

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